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    Sencillamente

    G-paisaje-amapolas

    Nunca pretendí rielar con las estrellas.
    Ni ambicioné me regalaran la luna.
    Siempre admiré al sol con los pies en la tierra,
    y adoré al mar, desde la orilla; tras las olas de espuma.

    A las montañas comparé con mitológicos gigantes

    que poseen  ancestral magia.
    Pero jamás se me ocurrió buscar un piolet

    y ponerme a escalarlas.
    Los ríos pavor me producen,

    cuando bajan colmados de bravas aguas,
    mas cuando son arroyos, allá en el nacimiento,

    me colman de ternura el alma.
    Prefiero  humildes amapolas,

     retozando en las llanuras castellanas,
    a orgullosas orquídeas en bandejas de plata.
    Soy de costumbres modestas,

    tal vez algo cándida;
    prefiero un breve beso en los labios
    o una caricia pausada

    a ostentosas promesas

    que no conducen a nada.
    Anhelo la seda en las sonrisas

    y el satén en las miradas,
     Dar el corazón a mis hijos

    para que con él  calienten sus horas heladas.
    Hilvanar letras y tejer poemillas.
     Regalar a recibir;

    amar a ser amada.
    Hacer felices a los míos.
    Ayudar a quien quiere ser auxiliada.
    Todos en su casa, yo en la mía.
    Vivir y dejar vivir,

     humildemente, sin alharacas.

    Así quiero seguir,

    con mi cruz y mis milagros,
    mis noches y mis días,

    mis deudas y mis erarios.
    Una mujer respetuosa,

    sin pompas ni boatos,
    caminando por el mundo,

    sin pisar a nadie con mis zapatos.

     

    ©Trini Reina

    05/11/2004

     

    Rocío rosa

    petalos
    Sin corolas como base,
    ni pistilos de polen amargo,
    un millar de pétalos libres;
    florecen en el pecho.
    Aterciopelados sanadores de heridas.

    Al alba de estos asombrosos instantes,
    el corazón agota su hueco.
    Luego, apaciguado, regresa a su ser.
    Reconfortado...
    Dosis doble de oxígeno
    se afanan por inhalar los pulmones.

    No existe el ruido, todo es sinfonía.
    Notas musicales besan los sentidos.
    La dicha eclosiona en la mente.
    Risueñas sensaciones acarician el alma.

    Nada importa que Selene
    asome hoy menguante.
    La luz interior se ha multiplicado.
    Al relente, allá en el cielo,
    se divisa mayor número de estrellas.
    ¿O son los ojos, que rebosan chiribitas?...

    De tarde en tarde la vida
    se viste de rosa
    y desfila para nosotros en su alta pasarela,
    cosquilleándonos con su sonrisa
    perfilada de carmines.

    La felicidad perpetúa es una quimera.
    La realidad, son estas gotas de rocío
    con las que de vez en cuando,
    a capricho, la dicha nos empapa.
    ©Trini Reina
    07/06/2005

    Entregas

    beso%20tango

    De par en par descubiertas las miradas.
    Semejan aspas de molino los brazos expuestos.
    Abierta el alma, sin ambages entregada,
    suplicando y donando; sembrando y recibiendo.
    Aceptó con gozo el calor de amadas manos,
    percibió en distintas pupilas, idénticos anhelos.
    Palpó en silencio un corazón, atronando en pecho ajeno.

    Dos en la misma partida, similar pulsar del tiempo.
    Una vida en dos mitades, culminando a medias un sueño.

    © Trini Reina/13/01/2005

     

    Quimeras

    chicamor
    Espíritu que vaga por los estadios anímicos del alma penitente, silueta tatuada a oro y fuego en los recuerdos atesorados allá, en el desfondado arcón de la pertinaz memoria, que se recrea en avivarlos al menor hálito de añoranza.

    Remembranzas que surcan sin barcos ni aguas, un piélago carente de riberas donde los sueños no cesan de nadar para acabar ahogándose.

    Quimeras al amparo de un puerto, guarecidas de las elucubraciones tempestuosas que desata en el seno; lo deseado y no tenido, lo que se anhela y no se sacia... aquello que pudo ser, mas no ha sido.
    Mala ventura es despertar a las silentes sombras que habitan el palacio del olvido.
    ©Trini Reina
    03/01/2005

    Vehemencia V

    vehemencia
    Tras esa puerta reside la paz de mi vida sin ti. Sé que si cruzo el umbral, frente a mí se desplegará un paisaje sosegado, de imágenes quietas, sin brillo. Una cordillera gris de días repetidos. Un río apaciguado que no arribará en ningún océano tempestuoso.

    Por eso, aunque a diario abro esa puerta y observo las afueras, añorando un poco de serenidad para mi corazón cansado, siempre acabo de un golpe cerrándola. Y vuelvo a la locura de tus brazos, a este interno mundo tuyo y mío, a este vivir sin vivir de horas dulces…de días amargos. 

    ©Trini Reina

    3/10/2005

    Coplillas I

    Flamenco1
     
    Por los labios se me va
    el hilo de un “te quiero”
    me niego a ensartarlo,
    la lengua daña al freno.

    Resuelvo callar la boca.
    Con mis manos la encarcelo.
    Mas escapan los suspiros…
    estallando los silencios.

    A tus estancias arribó
    de mi confidencia el eco.
    Desdoblaste las cortinas;
    te tapaste con el miedo.

    A las claritas del día
    yo te lancé un lucero.
    Con su luz te iluminó,
    despertando tus deseos.

    Coronó la cima el sol,
    se esfumaron los recelos,
    con el corazón rendido
    me ofreciste tu “te quiero”

    ©Trini Reina