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    Salmos

    Manos
    Ser ungüento para tus heridas,
    bálsamo para tu quebranto,
    el elixir de tus desdichas,
    y la risa que opaque tu llanto.

    Llenarte la mirada de estrellas,
    dibujarte el semblante con mis manos,
    desfruncir el ceño de tu frente,
    y ocupar con mis flores tus brazos.

    Porque sólo ansío tu alegría,
    ver sonreír a tus ojos pardos,
    besar la mueca irónica
    que a veces te amarga los labios.

    Y junto a ti emprender el vuelo
    hacía un mundo desbordado
    por riadas de esperanzas
    y avenidas de milagros.

    No te sientas triste, mi niño,
    mira que nada es para tanto.
    Tras la tormenta llega la calma,
    tras los silencios vendrán los salmos.
    ©Trini Reina
    27

    31/03/2005

    Aires y aires

    sola
    De qué te duele a ti de mi soledad,
    si mi desolación
    no te roza ni de lejos.
    Te ofreces con temor.
    Presumes sin complejos.
    Mas no luchas por paliarla,
    tus favores son etéreos,
    palabras sin alma,
    vagos propósitos, vacuos consejos.

    Aires y aires...
    nubes y espejos.
    Reflejos inanimados,
    sacrificios incruentos.
    Desapasionados latidos,
    empatías sin fundamento.

    Cómo me brindas compañía,
    si habitas un país ajeno,
    dónde no me alcanza tu risa;
    ni me alimento de tus besos.
    Tus brazos no entibian mi talle,
    ni tu agua calma la sed que padezco.
    Deja la piedad para los Santos,
    las catedrales, para los rezos
    para qué quiero tu solemnidad
    Si ni me quieres, ni te tengo.

    barragris
    ©Trini Reina
    05/04/2005

    Eres

    20061203173735-manosamantes
    Tus aguas no crearan pantanos,
    pero una sola gota de ella
    saciará la sed de mi boca.
    Las estrellas de tus ojos,
    tres Magos no guiarán,
    pero iluminan el foso de mi alma rota.

    Tus manos no sanarán enfermos,
    más son el ungüento de mis heridas,
    no tienen el poder de curar tormentos;
    pero si aliviarlos,con una escueta caricia.

    Quizás no seas nadie para los ausentes,
    sin embargo para mi presencia lo eres todo,
    la arribada de mi espera en la estación
    de este ingrato mundo loco.

    Un cero en las cuentas frías,
    el infinito en la ternura que emanas
    la sinfonía de los crueles silencios
    el repique de las alegres campanas.

    Descanso para mi viejo cansancio
    vitaminas inyectas a mi sangre en vena,
    por ti suspira mi pecho flagelado;
    eres la llave que cierra mis penas.
    ©Trini Reina
    10/12/2004