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    Sembrando sueños

    paz2
    Esperando su arribada,
    le abrió todas las puertas
    y destapó las cien ventanas,
    las cortinas de cretona,
    sobre sí mismas arremangadas,
    las paredes encaladas,
    reverberando a media tarde,
    la ropa en el patio tendida,
    oreándose a compás del aire.
    Al descubierto el corazón
    latiendo a son de sangre y fuego.
    El alma desnuda, tocada de níveo velo.

    Apareció plantando flores,
    sembrador de sueños con semillas preñadas;
    orondas de dichas, de bondades insufladas.
    Clarificando madrugadas,
    iluminó de colores las estancia,
    perfumando los sentidos
    con millones de fragancias.

    Y llegó para quedarse,
    jardinero cultivando gracias,
    colmando los espíritus
    de cuantos en él se miraban.
     
    © Trini Reina
    Barra hojas
     

    LLévame...

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    Llévame, niña, a ver el mar.
    Llévame, en tu cochecito de cristal.
    Prometo no perturbarte,
    serena y soñadora habré de viajar.
    Y, cuando hasta allí me allegue,
    tras mis pies en la arena posar,
    recorreré la dorada orilla
    e, imaginando alcanzar el horizonte,
    me complaceré del pasear.

    Necesito enredar mi mirada a las olas,
    aspirar la fragancia a vida y sal,
    percibir el vaivén de las mareas
    y a las gaviota, libertadas, ver jugar.

    Colmaré mis pulmones fatigados
    de diáfano aire sin igual.
    Y en mi corazón el oxigeno renovaré
    así dulcifique su palpitar.

    Dejaré que la brisa me bese la cara
    y que el viento, mi pelo, se avenga a erizar.
    Quiero que mi blanca piel se broncee
    bajo ese sol particular.
    Y que allí, ante tan azur inmensidad,
    mi espíritu se desnude y oree
    y de las fauces de la melancolía logre escapar.

    Anda niña, llévame a ver el mar,
    Cosa sobria te pido, no te hagas de rogar
    para ti colectaré finas conchas de nácar,
    tenues caracolillos
    y granates segmentos de coral.
    Anda mi niña bonita, anhelo ver el mar
    sabes que, como agua de mayo,
    preciso ese encuentro espiritual,
    contigo viajaré dichosa y encantada
    Anda niña, llévame a ver el mar…

    © Trini Reina

    Barra hojas

    Color de olvido

     
    tristeza
     
    Se presenta la añoranza bordada de nubes. Cúmulos orondos color plomo, textura de plomo; sabor a plomo. Por las que el sol impotente, negado está a penetrar con sus destellos áureos. Oro cálido al que espera sabiendo, que el martirio de ahora, en el porvenir, tendrá validez y sustancia. Mas helor punzante a los desesperanzados.
    Mil kilos pesan los hombros, que empujan hacía abajo al resto del cuerpo grávido. El suelo se presiente cada minuto más cercano, tanto que se huele la humedad del lodo.
    La cabeza en su atalaya es un caos de pensamientos delirantes; no pesa, de tanto elucubrar se ha transformado en humo.
    Una mueca descolorida, la boca saturada de vacíos, en la nada diluida, rodeada de arrugas, acanaladuras sin saleros ni dulzuras.
    Pozos sin fondos, en los que la retina no logra divisar el reflejo de lo que otean las tristes afueras: los ojos. Y sus pestañas cortinas de calabobos.
    Venus, ni por asomo brilla en el alba, ya que el horizonte ha abierto hoy las puertas imitando, el color del olvido.
     
    ©Trini Reina

    Barra hojas

    Besos...

    encadenados
     
     Porque hay besos que no se olvidan
    así toda una vida pase,
    y a mí no se me va,
    ni de la memoria ni de la sangre.
    Aquel que tú y yo nos dimos
    al amparo de las sombras
    de un crepúsculo salvaje.
    Que con la tinta de su fuego tatuó
    para siempre en mi corazón
    la agridulce locura de amarte.
     
     
    Y ni el tiempo, que todo lo lima,
    ni la distancia, la ausencia o el esperarte,
    consiguen extraer de mi memoria
    aquella muestra de pasión exaltada
    de reminiscencias inolvidables.
     
    ©Trini Reina
     
    Curvasdoradas

    Hoy...

    escribiendo
    Hoy quise escribirte un último poema, y mis dedos, inermes, no atinan a esgrimir la pluma; mientras el alma naufraga en el tintero.

    Hoy quise dedicarte un último soneto. Poner el colofón a esta infructuosa historia con unos versos supremos; mas el silencio en la garganta se ha instaurado, y la voz se quiebra antes de emanar.

    Hoy quise liberarme de ti con un poema. Una postrera estrofa, la rima final, la despedida… Mas las rebeldes letras, como adolescentes enamoradas, se niegan a fluir.

    Hoy pretendí dedicarte un adiós hecho poesía, y lo único que brota de mi mente son palabras de amor. Bienvenidas envueltas en versos. Parabienes con rimas azucarados.
    Hoy quería irme de ti... y como siempre me he quedado…

    ©Trini Reina26/04/05
    BARRA11

    Salmos

    Manos
    Ser ungüento para tus heridas,
    bálsamo para tu quebranto,
    el elixir de tus desdichas,
    y la risa que opaque tu llanto.

    Llenarte la mirada de estrellas,
    dibujarte el semblante con mis manos,
    desfruncir el ceño de tu frente,
    y ocupar con mis flores tus brazos.

    Porque sólo ansío tu alegría,
    ver sonreír a tus ojos pardos,
    besar la mueca irónica
    que a veces te amarga los labios.

    Y junto a ti emprender el vuelo
    hacía un mundo desbordado
    por riadas de esperanzas
    y avenidas de milagros.

    No te sientas triste, mi niño,
    mira que nada es para tanto.
    Tras la tormenta llega la calma,
    tras los silencios vendrán los salmos.
    ©Trini Reina
    27

    31/03/2005

    Aires y aires

    sola
    De qué te duele a ti de mi soledad,
    si mi desolación
    no te roza ni de lejos.
    Te ofreces con temor.
    Presumes sin complejos.
    Mas no luchas por paliarla,
    tus favores son etéreos,
    palabras sin alma,
    vagos propósitos, vacuos consejos.

    Aires y aires...
    nubes y espejos.
    Reflejos inanimados,
    sacrificios incruentos.
    Desapasionados latidos,
    empatías sin fundamento.

    Cómo me brindas compañía,
    si habitas un país ajeno,
    dónde no me alcanza tu risa;
    ni me alimento de tus besos.
    Tus brazos no entibian mi talle,
    ni tu agua calma la sed que padezco.
    Deja la piedad para los Santos,
    las catedrales, para los rezos
    para qué quiero tu solemnidad
    Si ni me quieres, ni te tengo.

    barragris
    ©Trini Reina
    05/04/2005

    Eres

    20061203173735-manosamantes
    Tus aguas no crearan pantanos,
    pero una sola gota de ella
    saciará la sed de mi boca.
    Las estrellas de tus ojos,
    tres Magos no guiarán,
    pero iluminan el foso de mi alma rota.

    Tus manos no sanarán enfermos,
    más son el ungüento de mis heridas,
    no tienen el poder de curar tormentos;
    pero si aliviarlos,con una escueta caricia.

    Quizás no seas nadie para los ausentes,
    sin embargo para mi presencia lo eres todo,
    la arribada de mi espera en la estación
    de este ingrato mundo loco.

    Un cero en las cuentas frías,
    el infinito en la ternura que emanas
    la sinfonía de los crueles silencios
    el repique de las alegres campanas.

    Descanso para mi viejo cansancio
    vitaminas inyectas a mi sangre en vena,
    por ti suspira mi pecho flagelado;
    eres la llave que cierra mis penas.
    ©Trini Reina
    10/12/2004

    Sencillamente

    G-paisaje-amapolas

    Nunca pretendí rielar con las estrellas.
    Ni ambicioné me regalaran la luna.
    Siempre admiré al sol con los pies en la tierra,
    y adoré al mar, desde la orilla; tras las olas de espuma.

    A las montañas comparé con mitológicos gigantes

    que poseen  ancestral magia.
    Pero jamás se me ocurrió buscar un piolet

    y ponerme a escalarlas.
    Los ríos pavor me producen,

    cuando bajan colmados de bravas aguas,
    mas cuando son arroyos, allá en el nacimiento,

    me colman de ternura el alma.
    Prefiero  humildes amapolas,

     retozando en las llanuras castellanas,
    a orgullosas orquídeas en bandejas de plata.
    Soy de costumbres modestas,

    tal vez algo cándida;
    prefiero un breve beso en los labios
    o una caricia pausada

    a ostentosas promesas

    que no conducen a nada.
    Anhelo la seda en las sonrisas

    y el satén en las miradas,
     Dar el corazón a mis hijos

    para que con él  calienten sus horas heladas.
    Hilvanar letras y tejer poemillas.
     Regalar a recibir;

    amar a ser amada.
    Hacer felices a los míos.
    Ayudar a quien quiere ser auxiliada.
    Todos en su casa, yo en la mía.
    Vivir y dejar vivir,

     humildemente, sin alharacas.

    Así quiero seguir,

    con mi cruz y mis milagros,
    mis noches y mis días,

    mis deudas y mis erarios.
    Una mujer respetuosa,

    sin pompas ni boatos,
    caminando por el mundo,

    sin pisar a nadie con mis zapatos.

     

    ©Trini Reina

    05/11/2004

     

    Rocío rosa

    petalos
    Sin corolas como base,
    ni pistilos de polen amargo,
    un millar de pétalos libres;
    florecen en el pecho.
    Aterciopelados sanadores de heridas.

    Al alba de estos asombrosos instantes,
    el corazón agota su hueco.
    Luego, apaciguado, regresa a su ser.
    Reconfortado...
    Dosis doble de oxígeno
    se afanan por inhalar los pulmones.

    No existe el ruido, todo es sinfonía.
    Notas musicales besan los sentidos.
    La dicha eclosiona en la mente.
    Risueñas sensaciones acarician el alma.

    Nada importa que Selene
    asome hoy menguante.
    La luz interior se ha multiplicado.
    Al relente, allá en el cielo,
    se divisa mayor número de estrellas.
    ¿O son los ojos, que rebosan chiribitas?...

    De tarde en tarde la vida
    se viste de rosa
    y desfila para nosotros en su alta pasarela,
    cosquilleándonos con su sonrisa
    perfilada de carmines.

    La felicidad perpetúa es una quimera.
    La realidad, son estas gotas de rocío
    con las que de vez en cuando,
    a capricho, la dicha nos empapa.
    ©Trini Reina
    07/06/2005

    Entregas

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    De par en par descubiertas las miradas.
    Semejan aspas de molino los brazos expuestos.
    Abierta el alma, sin ambages entregada,
    suplicando y donando; sembrando y recibiendo.
    Aceptó con gozo el calor de amadas manos,
    percibió en distintas pupilas, idénticos anhelos.
    Palpó en silencio un corazón, atronando en pecho ajeno.

    Dos en la misma partida, similar pulsar del tiempo.
    Una vida en dos mitades, culminando a medias un sueño.

    © Trini Reina/13/01/2005

     

    Quimeras

    chicamor
    Espíritu que vaga por los estadios anímicos del alma penitente, silueta tatuada a oro y fuego en los recuerdos atesorados allá, en el desfondado arcón de la pertinaz memoria, que se recrea en avivarlos al menor hálito de añoranza.

    Remembranzas que surcan sin barcos ni aguas, un piélago carente de riberas donde los sueños no cesan de nadar para acabar ahogándose.

    Quimeras al amparo de un puerto, guarecidas de las elucubraciones tempestuosas que desata en el seno; lo deseado y no tenido, lo que se anhela y no se sacia... aquello que pudo ser, mas no ha sido.
    Mala ventura es despertar a las silentes sombras que habitan el palacio del olvido.
    ©Trini Reina
    03/01/2005

    Vehemencia V

    vehemencia
    Tras esa puerta reside la paz de mi vida sin ti. Sé que si cruzo el umbral, frente a mí se desplegará un paisaje sosegado, de imágenes quietas, sin brillo. Una cordillera gris de días repetidos. Un río apaciguado que no arribará en ningún océano tempestuoso.

    Por eso, aunque a diario abro esa puerta y observo las afueras, añorando un poco de serenidad para mi corazón cansado, siempre acabo de un golpe cerrándola. Y vuelvo a la locura de tus brazos, a este interno mundo tuyo y mío, a este vivir sin vivir de horas dulces…de días amargos. 

    ©Trini Reina

    3/10/2005

    Coplillas I

    Flamenco1
     
    Por los labios se me va
    el hilo de un “te quiero”
    me niego a ensartarlo,
    la lengua daña al freno.

    Resuelvo callar la boca.
    Con mis manos la encarcelo.
    Mas escapan los suspiros…
    estallando los silencios.

    A tus estancias arribó
    de mi confidencia el eco.
    Desdoblaste las cortinas;
    te tapaste con el miedo.

    A las claritas del día
    yo te lancé un lucero.
    Con su luz te iluminó,
    despertando tus deseos.

    Coronó la cima el sol,
    se esfumaron los recelos,
    con el corazón rendido
    me ofreciste tu “te quiero”

    ©Trini Reina

    Carrusel

    crepusculosss
     
    Lóbrega comparece la madrugada.
    Avanza huérfana de estrellas;
    abrupto y oscuro el sendero
    que al páramo de los sueños lleva.

    Concédeme cielo un lucero
    que de este negror me proteja;
    con su luz salvaré precipicios
    y eludiré traiciones y piedras.

    Mariposea por las calles la brisa,
    trasminando a lavanda y hierbabuena
    y enlazada por la cintura,
    para que no huya, al alba ostenta.

    El día bostezando asoma,
    remiso a ceder a la noche su estela.
    Al amparo de su oculta cara,
    los sueños, en pos de la luna vuelan.

    El sol enardeciendo la mañana,
    de azules y fuego la bosqueja.
    El poniente con denuedo rola,
    y baila un tango con las veletas.

    Se despereza el crepúsculo,
    y al astro rey corea una nana lenta,
    y éste, ronronea, y tiñe el cielo,
    de violetas, naranjas y sepias.

    La luna, conmovida por tamaño esplendor,
    se regocija, allá en su ventana quieta.
    Y conmina a las estrellas a emprender
    otro rondo, azuzando ensueños y quimeras.

    Y así, gira y gira,
    sin pausa ni clemencia.
    La rueda de las noches y los días.
    El carrusel de los ocasos
    y las alboradas nuevas.

    ©Trini Reina

    SEVILLA

    giralda_sevilla

    Noche en la blanca cornisa.
    La ciudad, se divisa iluminada;
    garbosa bailaora retozando descalza;
    de luces vestida, festiva engalanada.

    Centelleando el río, sierpe de plata.
    La luna, acicalándose, se refleja en el agua
    y  perfila sus labios, con carmín de naranjas.

    Al fondo, una Ninfa de arabescos labrada.
    Dorada reluce con encajes de gala,
    el más afamado minarete que los árabes nos legaran.
    Desde la lejanía se contonea la Giralda;
    orgullosa veleta misteriosa y embrujada.

    Tras ella, sus primas lejanas,
    las gemelas agujas de plaza de España,
    hija de Aníbal González;
    de marmóreas columnas y azulejos diseñadas.

    Perfumada de jazmín y azahares,
    Sevilla nocturna, desde el Aljarafe observada;
    si con sol tiene un color especial,
    de noche, esplendorosa se derrama.
    ¡Y que decir del duende! que la habita de madrugada.

     

    ©Trini Reina

    TODO ES DE COLOR

    flores2 
     
    Poseída fui por una quimera.
    Fecundadora de inquietudes en mis sentidos.
    Flamante latido en el pecho,
    calor de mayo desterrando mi frío.

    Con fantásticas visiones brillaban,
    doblemente verdes
    mis glaucos ojos.
    Sobre mi pelo el firmamento,
    de añiles pintaba mil tonos.
    Carmines y rubores el semblante,
    rojez que la viva sangre rebosaba.
    Todo lucía de colores,
    acuarelas en mi alma…

    La luna me brindó gotas de embrujo.
    El sol, dos rayos de fuego.
    Las alas de mis manos volando,
    en papel ilustraron mis sueños.
    Y el aire fue más límpido,
    las lágrimas herían menos.
    Coronado de flores,
    mi reflejo en el espejo.
    ©Trini Reina

     

     

    VIEJA ESTAMPA

    Se derramó la paleta de los grises
    impregnando de plomo el firmamento.
    El aire llegaba cargado,
    tan denso como el acero.
    No era frío el ambiente,
    la primavera, ya nacida,
    dormitaba en sus aposentos
    mas; en las caras desnudas,
    la brisa húmeda depositaba sus besos.

    Entre las ramas de los árboles;
    mitad verdes, mitad resecos,
    una sombra con alas
    divisé sin creérlo.
    Agucé más la mirada,
    paré los pies en seco,
    una cigüeña volaba
    por desacostumbrado cielo.
    Sólo fue un instante
    luego, tras las nubes,
    se ocultó el ensueño.

    Quizás erraba perdida,
    o tal vez, lo intentó de nuevo,
    volver a formar su nido;
    en las urbanizadas torres del pueblo.
    Fue una visión hermosa.
    Una estampa de otro tiempo
    cuando las cigüeñas anidaban
    en los campos olivareros.

    El pueblo se hizo ciudad.
    Los olivos se perdieron.
    Las sabias aves,
    en parajes más libres
    sus nidos erigieron.

    ©Trini Reina

    ¡FELIZ NAVIDAD!

    Quiero felicitaros la Navidad, y cómo no, agradeceros de corazón, las palabras de ánimo, cariño y amistad que, en este año que expira y que para mí ha sido tan complicado, de ustedes he recibido.
    Felices fiestas a cada uno de vosotros a los que considero mis amig@s.


    A ti que dejas la estela de tu paso y el afecto en tus palabras.
    A ustedes que en silencio, pasean la mirada por mis letras y se van sin hacer ruido.
    A vosotros que os sentís identificados con mis versos y los hacéis propios.
    A los que con su critica me instruyen.
    A los que con sus halagos, me elevan a las alturas.
    Al que, con cariño, me baja de ella.
    A los anónimos.
    A los incondicionales.
    A los que, aún no entiendo, porqué se fueron; pero que jamás olvidaré.
    A esos que sigo esperando.
    A los que, segura estoy, no retornarán.
    A mis paisanos.
    A aquellos que en la distancia me siguen y desde la distancia me acompañan.
    A esos que me leen porque me quieren, aunque no les guste lo que escribo.
    A los que he conocido personalmente y, a esos que pronto espero conocer.

    A los románticos que no pierden la fe en el amor.
    A los sarcásticos que juran la perdieron; mas no les creo.
    A los que me hacen reír,
    emocionarme y hasta llorar.
    A los que me inspiran.
    A los que admiro...

    A todos mis amigos: virtuales y cotidianos, contiguos y distantes.
    A todos, os felicito la Navidad y desde aquí, desearos que el 2008 os sea sereno y magnánimo y venturoso.

    Trini Reinachristmas-timetable2

    Desvario

    Alguien una vez me dijo, que Internet es un "chivato". Entonces, aunque lo di por cierto, viniendo de quién venía, me quedaron ciertas dudas. Hoy he descubierto la veracidad de aquellas palabras. Una letra que escribas aquí, es capaz de llevarnos a tu biografía o, descubrir cosas de un@ que quizá, un@, no querría que se supiesen jamás…