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    Azules atardeceres de la memoría

    Hoy 24 de marzo, es un día muy especial para mí, ya que se ha editado, en papel, mi primer libro de poesías, “Azules atardeceres de la memoria” .
    Se compone de 35 poemas y 54 Parvedades y lo podéis encontrar en EL TALLER DEL POETA, o, si estáis interesado en el y os es imposible adquirirlo en dicha página, sólo tenéis que escribirme un e-mail y os lo enviaré.

    Quiero darle las gracias, especialmente, a mis amigos, Antonio Gómez Hueso, que ha tenido la gracia de ayudarme en todo momento, tanto en la corrección de los textos, como en la estructura de dicho libro, y a Isabel Navarro Verdú, que me ha cedido sus cuadros para ilustrarlo. También a Fernando Luis Pérez Poza que ha creído en mis letras y me ha dado toda clase de facilidades para que la ilusión de mi vida se haya hecho realidad.
    Así mismo, a todos ustedes que, como lectores de este blog, me habéis animado a editarlo.

     

    Pequeñez

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    Pequeñez

    Pequeñez

    Delirio II

    Sueños [%P]
    Pichar sobre la imagen para leer mejor.

    Cómplices

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    Cómplices. En los amaneceres de azules matices y en los crepúsculos malvas. Cómplices difuminando las tinieblas de los densos días. Cómplices, siempre cómplices; incluso en las largas ausencias.

    Cómplices en las sobrecargadas rutinas y en las livianas aventuras de los días en común y los años aunados. Cómplices en esta historia que, de ilusiones y esfuerzos, en nuestra intima acuarela vamos esbozando.

    Cómplices en las risas, que, por sí solas, se desatan cuando, a solas, frente a frente, nos miramos con el deseo brillando en los ojos y las ganas derramándose en las manos.

    Cómplices de corazón desnudo, de alma y cuerpo entregados, de pudores e impudicias, de tiernas caricias y besos apasionados.

    Cómplices en las lágrimas, que secas a besos si me encuentras llorando. Cómplices en las desilusiones, las alegrías y los ratos amargos; que, a medias, pesan menos y bastante menos se tarda en endulzarlos. Cómplices en este reñido amor de cumbres y tajos.

    Cómplices de acuerdos y divergencias, de pactos de concordia y miradas de soslayo. Cómplices, a pesar de que, a veces, por ajenas tristezas, en aceras distintas nuestros pasos marcamos. Mas, un leve gesto, una palabra dulce, un perdón suspirado, nos vuelve al presente y en un cómplice abrazo desembocamos.

    Atados por invisibles lazos, cómplices nos nombró el destino y al azar es inútil desafiarlo.

    ®Trini Reina
    23/08/05
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    Sembrando sueños

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    Esperando su arribada,
    le abrió todas las puertas
    y destapó las cien ventanas,
    las cortinas de cretona,
    sobre sí mismas arremangadas,
    las paredes encaladas,
    reverberando a media tarde,
    la ropa en el patio tendida,
    oreándose a compás del aire.
    Al descubierto el corazón
    latiendo a son de sangre y fuego.
    El alma desnuda, tocada de níveo velo.

    Apareció plantando flores,
    sembrador de sueños con semillas preñadas;
    orondas de dichas, de bondades insufladas.
    Clarificando madrugadas,
    iluminó de colores las estancia,
    perfumando los sentidos
    con millones de fragancias.

    Y llegó para quedarse,
    jardinero cultivando gracias,
    colmando los espíritus
    de cuantos en él se miraban.
     
    © Trini Reina
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    LLévame...

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    Llévame, niña, a ver el mar.
    Llévame, en tu cochecito de cristal.
    Prometo no perturbarte,
    serena y soñadora habré de viajar.
    Y, cuando hasta allí me allegue,
    tras mis pies en la arena posar,
    recorreré la dorada orilla
    e, imaginando alcanzar el horizonte,
    me complaceré del pasear.

    Necesito enredar mi mirada a las olas,
    aspirar la fragancia a vida y sal,
    percibir el vaivén de las mareas
    y a las gaviota, libertadas, ver jugar.

    Colmaré mis pulmones fatigados
    de diáfano aire sin igual.
    Y en mi corazón el oxigeno renovaré
    así dulcifique su palpitar.

    Dejaré que la brisa me bese la cara
    y que el viento, mi pelo, se avenga a erizar.
    Quiero que mi blanca piel se broncee
    bajo ese sol particular.
    Y que allí, ante tan azur inmensidad,
    mi espíritu se desnude y oree
    y de las fauces de la melancolía logre escapar.

    Anda niña, llévame a ver el mar,
    Cosa sobria te pido, no te hagas de rogar
    para ti colectaré finas conchas de nácar,
    tenues caracolillos
    y granates segmentos de coral.
    Anda mi niña bonita, anhelo ver el mar
    sabes que, como agua de mayo,
    preciso ese encuentro espiritual,
    contigo viajaré dichosa y encantada
    Anda niña, llévame a ver el mar…

    © Trini Reina

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    Color de olvido

     
    tristeza
     
    Se presenta la añoranza bordada de nubes. Cúmulos orondos color plomo, textura de plomo; sabor a plomo. Por las que el sol impotente, negado está a penetrar con sus destellos áureos. Oro cálido al que espera sabiendo, que el martirio de ahora, en el porvenir, tendrá validez y sustancia. Mas helor punzante a los desesperanzados.
    Mil kilos pesan los hombros, que empujan hacía abajo al resto del cuerpo grávido. El suelo se presiente cada minuto más cercano, tanto que se huele la humedad del lodo.
    La cabeza en su atalaya es un caos de pensamientos delirantes; no pesa, de tanto elucubrar se ha transformado en humo.
    Una mueca descolorida, la boca saturada de vacíos, en la nada diluida, rodeada de arrugas, acanaladuras sin saleros ni dulzuras.
    Pozos sin fondos, en los que la retina no logra divisar el reflejo de lo que otean las tristes afueras: los ojos. Y sus pestañas cortinas de calabobos.
    Venus, ni por asomo brilla en el alba, ya que el horizonte ha abierto hoy las puertas imitando, el color del olvido.
     
    ©Trini Reina

    Barra hojas

    Besos...

    encadenados
     
     Porque hay besos que no se olvidan
    así toda una vida pase,
    y a mí no se me va,
    ni de la memoria ni de la sangre.
    Aquel que tú y yo nos dimos
    al amparo de las sombras
    de un crepúsculo salvaje.
    Que con la tinta de su fuego tatuó
    para siempre en mi corazón
    la agridulce locura de amarte.
     
     
    Y ni el tiempo, que todo lo lima,
    ni la distancia, la ausencia o el esperarte,
    consiguen extraer de mi memoria
    aquella muestra de pasión exaltada
    de reminiscencias inolvidables.
     
    ©Trini Reina
     
    Curvasdoradas

    Hoy...

    escribiendo
    Hoy quise escribirte un último poema, y mis dedos, inermes, no atinan a esgrimir la pluma; mientras el alma naufraga en el tintero.

    Hoy quise dedicarte un último soneto. Poner el colofón a esta infructuosa historia con unos versos supremos; mas el silencio en la garganta se ha instaurado, y la voz se quiebra antes de emanar.

    Hoy quise liberarme de ti con un poema. Una postrera estrofa, la rima final, la despedida… Mas las rebeldes letras, como adolescentes enamoradas, se niegan a fluir.

    Hoy pretendí dedicarte un adiós hecho poesía, y lo único que brota de mi mente son palabras de amor. Bienvenidas envueltas en versos. Parabienes con rimas azucarados.
    Hoy quería irme de ti... y como siempre me he quedado…

    ©Trini Reina26/04/05
    BARRA11

    Salmos

    Manos
    Ser ungüento para tus heridas,
    bálsamo para tu quebranto,
    el elixir de tus desdichas,
    y la risa que opaque tu llanto.

    Llenarte la mirada de estrellas,
    dibujarte el semblante con mis manos,
    desfruncir el ceño de tu frente,
    y ocupar con mis flores tus brazos.

    Porque sólo ansío tu alegría,
    ver sonreír a tus ojos pardos,
    besar la mueca irónica
    que a veces te amarga los labios.

    Y junto a ti emprender el vuelo
    hacía un mundo desbordado
    por riadas de esperanzas
    y avenidas de milagros.

    No te sientas triste, mi niño,
    mira que nada es para tanto.
    Tras la tormenta llega la calma,
    tras los silencios vendrán los salmos.
    ©Trini Reina
    27

    31/03/2005

    Aires y aires

    sola
    De qué te duele a ti de mi soledad,
    si mi desolación
    no te roza ni de lejos.
    Te ofreces con temor.
    Presumes sin complejos.
    Mas no luchas por paliarla,
    tus favores son etéreos,
    palabras sin alma,
    vagos propósitos, vacuos consejos.

    Aires y aires...
    nubes y espejos.
    Reflejos inanimados,
    sacrificios incruentos.
    Desapasionados latidos,
    empatías sin fundamento.

    Cómo me brindas compañía,
    si habitas un país ajeno,
    dónde no me alcanza tu risa;
    ni me alimento de tus besos.
    Tus brazos no entibian mi talle,
    ni tu agua calma la sed que padezco.
    Deja la piedad para los Santos,
    las catedrales, para los rezos
    para qué quiero tu solemnidad
    Si ni me quieres, ni te tengo.

    barragris
    ©Trini Reina
    05/04/2005

    Eres

    20061203173735-manosamantes
    Tus aguas no crearan pantanos,
    pero una sola gota de ella
    saciará la sed de mi boca.
    Las estrellas de tus ojos,
    tres Magos no guiarán,
    pero iluminan el foso de mi alma rota.

    Tus manos no sanarán enfermos,
    más son el ungüento de mis heridas,
    no tienen el poder de curar tormentos;
    pero si aliviarlos,con una escueta caricia.

    Quizás no seas nadie para los ausentes,
    sin embargo para mi presencia lo eres todo,
    la arribada de mi espera en la estación
    de este ingrato mundo loco.

    Un cero en las cuentas frías,
    el infinito en la ternura que emanas
    la sinfonía de los crueles silencios
    el repique de las alegres campanas.

    Descanso para mi viejo cansancio
    vitaminas inyectas a mi sangre en vena,
    por ti suspira mi pecho flagelado;
    eres la llave que cierra mis penas.
    ©Trini Reina
    10/12/2004

    Sencillamente

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    Nunca pretendí rielar con las estrellas.
    Ni ambicioné me regalaran la luna.
    Siempre admiré al sol con los pies en la tierra,
    y adoré al mar, desde la orilla; tras las olas de espuma.

    A las montañas comparé con mitológicos gigantes

    que poseen  ancestral magia.
    Pero jamás se me ocurrió buscar un piolet

    y ponerme a escalarlas.
    Los ríos pavor me producen,

    cuando bajan colmados de bravas aguas,
    mas cuando son arroyos, allá en el nacimiento,

    me colman de ternura el alma.
    Prefiero  humildes amapolas,

     retozando en las llanuras castellanas,
    a orgullosas orquídeas en bandejas de plata.
    Soy de costumbres modestas,

    tal vez algo cándida;
    prefiero un breve beso en los labios
    o una caricia pausada

    a ostentosas promesas

    que no conducen a nada.
    Anhelo la seda en las sonrisas

    y el satén en las miradas,
     Dar el corazón a mis hijos

    para que con él  calienten sus horas heladas.
    Hilvanar letras y tejer poemillas.
     Regalar a recibir;

    amar a ser amada.
    Hacer felices a los míos.
    Ayudar a quien quiere ser auxiliada.
    Todos en su casa, yo en la mía.
    Vivir y dejar vivir,

     humildemente, sin alharacas.

    Así quiero seguir,

    con mi cruz y mis milagros,
    mis noches y mis días,

    mis deudas y mis erarios.
    Una mujer respetuosa,

    sin pompas ni boatos,
    caminando por el mundo,

    sin pisar a nadie con mis zapatos.

     

    ©Trini Reina

    05/11/2004

     

    Rocío rosa

    petalos
    Sin corolas como base,
    ni pistilos de polen amargo,
    un millar de pétalos libres;
    florecen en el pecho.
    Aterciopelados sanadores de heridas.

    Al alba de estos asombrosos instantes,
    el corazón agota su hueco.
    Luego, apaciguado, regresa a su ser.
    Reconfortado...
    Dosis doble de oxígeno
    se afanan por inhalar los pulmones.

    No existe el ruido, todo es sinfonía.
    Notas musicales besan los sentidos.
    La dicha eclosiona en la mente.
    Risueñas sensaciones acarician el alma.

    Nada importa que Selene
    asome hoy menguante.
    La luz interior se ha multiplicado.
    Al relente, allá en el cielo,
    se divisa mayor número de estrellas.
    ¿O son los ojos, que rebosan chiribitas?...

    De tarde en tarde la vida
    se viste de rosa
    y desfila para nosotros en su alta pasarela,
    cosquilleándonos con su sonrisa
    perfilada de carmines.

    La felicidad perpetúa es una quimera.
    La realidad, son estas gotas de rocío
    con las que de vez en cuando,
    a capricho, la dicha nos empapa.
    ©Trini Reina
    07/06/2005

    Entregas

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    De par en par descubiertas las miradas.
    Semejan aspas de molino los brazos expuestos.
    Abierta el alma, sin ambages entregada,
    suplicando y donando; sembrando y recibiendo.
    Aceptó con gozo el calor de amadas manos,
    percibió en distintas pupilas, idénticos anhelos.
    Palpó en silencio un corazón, atronando en pecho ajeno.

    Dos en la misma partida, similar pulsar del tiempo.
    Una vida en dos mitades, culminando a medias un sueño.

    © Trini Reina/13/01/2005

     

    Quimeras

    chicamor
    Espíritu que vaga por los estadios anímicos del alma penitente, silueta tatuada a oro y fuego en los recuerdos atesorados allá, en el desfondado arcón de la pertinaz memoria, que se recrea en avivarlos al menor hálito de añoranza.

    Remembranzas que surcan sin barcos ni aguas, un piélago carente de riberas donde los sueños no cesan de nadar para acabar ahogándose.

    Quimeras al amparo de un puerto, guarecidas de las elucubraciones tempestuosas que desata en el seno; lo deseado y no tenido, lo que se anhela y no se sacia... aquello que pudo ser, mas no ha sido.
    Mala ventura es despertar a las silentes sombras que habitan el palacio del olvido.
    ©Trini Reina
    03/01/2005

    Vehemencia V

    vehemencia
    Tras esa puerta reside la paz de mi vida sin ti. Sé que si cruzo el umbral, frente a mí se desplegará un paisaje sosegado, de imágenes quietas, sin brillo. Una cordillera gris de días repetidos. Un río apaciguado que no arribará en ningún océano tempestuoso.

    Por eso, aunque a diario abro esa puerta y observo las afueras, añorando un poco de serenidad para mi corazón cansado, siempre acabo de un golpe cerrándola. Y vuelvo a la locura de tus brazos, a este interno mundo tuyo y mío, a este vivir sin vivir de horas dulces…de días amargos. 

    ©Trini Reina

    3/10/2005